Cómo afeitarse con navaja de afeitar: el orden de trabajo para empezar

¿Qué haces antes de que la hoja toque la cara?
Para afeitarte con navaja de afeitar, ablanda la barba con una toalla caliente, monta una espuma densa con la brocha, sujeta la hoja a unos 30 grados de la piel, tensa la piel con la mano libre y da pasadas cortas y suaves a favor del pelo. Quien empieza se queda en una sola pasada. Antes de cada afeitado se asienta la hoja en una badana de cuero, unas 15 o 20 veces en cada sentido, porque un filo romo arrastra el pelo y corta la piel. El ángulo también tiene su razón: si la hoja está más inclinada, muerde la piel, y si está más tumbada, resbala sobre la barba sin cortar. No hace falta apretar, porque el peso de la navaja hace el trabajo. La Academia Americana de Dermatología (AAD) recomienda mojar la piel y el pelo antes de afeitarse y señala que justo después de la ducha es un buen momento. Al principio saldrán algunos cortes, así que ten a mano un lápiz hemostático. Durante más de doscientos años, desde que aparecieron las hojas de acero en Sheffield hacia 1680, la navaja fue la forma habitual de afeitarse a mano, de modo que el método está bien descrito, solo que no perdona las prisas. Si solo quieres probar, usa una navaja con hoja desechable: no hay que afilarla ni asentarla.
Ángulo, tensión de la piel y orden de las pasadas
Empieza por la barba, no por la navaja. Mantén una toalla caliente sobre la cara unos minutos o afeítate nada más salir de una ducha caliente, para que el pelo esté blando antes de la espuma. En 044 Barbershop, en Kyiv, el afeitado con toalla caliente empieza por la toalla, porque un pelo ablandado se corta con menos arrastre. Después monta con la brocha una espuma densa y cremosa. Cuenta más su calidad que su cantidad, y se aplica de nuevo antes de cada pasada. Enjuaga la hoja tras cada pasada, como aconseja la AAD con cualquier cuchilla, para que no se acumulen pelos y espuma en el filo. Sigue siempre el mismo orden para no dejarte zonas: mejilla derecha de arriba abajo, bajo la mandíbula derecha, el lado izquierdo igual, luego el labio superior, la barbilla y por último la piel bajo la barbilla. La mano libre alisa la piel en cada pasada. En la mejilla derecha se estira hacia arriba pasando el brazo por encima de la cabeza; bajo la barbilla echas la cabeza atrás y tiras de la piel hacia abajo; y en la barbilla subes el labio inferior, mientras que en el labio superior lo bajas. Estira solo hasta que la piel quede lisa. Las pasadas son cortas y puedes levantar la hoja entre una y otra.
Termina con agua fría y cuenta con algún corte al principio
Para quien empieza, una pasada a favor del pelo ya es un afeitado completo. Si lo quieres más suave, enjuaga la hoja, vuelve a enjabonar y pasa en transversal. A contrapelo se consigue el acabado más apurado y más pelos encarnados, así que déjalo para más adelante y evítalo en el cuello, donde el pelo crece en varias direcciones. La AAD aconseja también afeitarse a diario o, como mucho, cada dos o tres días, porque un pelo que ha tenido menos tiempo para crecer tiene menos tiempo para curvarse hacia la piel. Al terminar, quita la espuma con agua tibia, con suavidad pero a fondo, porque la AAD advierte de que la crema que queda en la piel puede irritarla. Luego aclara la cara con agua fría, apoya un paño húmedo y fresco sobre la piel como sugiere la AAD, sécala a toques, sin frotar, busca cortes y aplica un bálsamo o hamamelis. Un corte pequeño se cierra apretándolo con los dedos o tocándolo con el lápiz hemostático. Seca la navaja y no la prestes: el NHS recomienda no compartir cuchillas, porque la hepatitis B puede transmitirse por la sangre. Si quieres ver el ángulo y la pasada hechos por alguien que afeita a diario, ven a un afeitado de cara o cabeza con toalla caliente y pide al barbero que te cuente los pasos mientras trabaja.