Cómo cortarte el pelo con máquina en casa, paso a paso

Cómo cortarte el pelo con máquina en casa, paso a paso

¿Con qué número de peine conviene empezar?

Se puede, si eliges un solo peine y no tienes prisa. La máquina perdona un peine largo y castiga uno corto, así que empieza por más largo de lo que crees necesitar. En la mayoría de los juegos el número 1 deja unos 3 mm, el 2 unos 6 mm, el 3 unos 10 mm y el 4 unos 13 mm, aunque cada marca varía un poco, así que mira la medida impresa en el propio peine. Para el primer corte en casa, usa un 3 o un 4 en toda la cabeza. Siempre puedes bajar un número después, pero nadie ha encontrado la forma de devolver el pelo. Trabaja con el pelo seco. Mojado se pega, se aplasta y parece más corto de lo que es, y acabas quitando más de lo que querías. Primero péinalo hacia arriba y hacia fuera, y luego revisa la máquina: cuchillas limpias, peine encajado del todo y una toalla sobre los hombros. Siéntate con buena luz. Empieza por los lados, encima de la oreja, y sube con la máquina contra el sentido del crecimiento, en pasadas lentas del ancho de una mano. Al final de cada pasada separa la máquina de la cabeza en lugar de arrastrarla hacia un lado, porque así queda un escalón. Termina un lado, luego el otro y compáralos en el espejo antes de tocar la parte de arriba. Una pasada, una pausa para mirar y la siguiente. Las prisas arruinan la mayoría de los cortes caseros.

La nuca pide dos espejos y mano lenta

La nuca es donde fallan los cortes caseros, porque no la ves. Ponte de espaldas a un espejo grande y sostén un espejo de mano delante de la cara, inclinándolo hasta que aparezca el reflejo de la nuca. Antes de empezar, mueve la mano sin la máquina. En el cristal todo va al revés, y la mano se equivocará de dirección un par de veces hasta acostumbrarse. Sube desde el cuello con el mismo peine que en los lados, con pasadas cortas, y apoya la máquina plana para que el peine siga la curva del cráneo. Por debajo de la coronilla la cabeza se curva hacia dentro, así que inclina un poco la cuchilla ahí. No busques un borde duro en el cuello: una línea recta torcida se nota de espaldas al instante, mientras que un contorno suave disimula sus propias ondas. Para la parte de arriba usa un peine más largo, por ejemplo el número 6, que deja unos 19 mm, y pasa la máquina desde la frente hacia atrás. No empujes la máquina contra la cabeza: corta sola, y la presión solo arrastra. Haz también una foto de la nuca con el móvil, porque se ven mejor las irregularidades que en el espejo. Después viene el difuminado. Sube un peine, es decir, un 4 después del 3, y recorre el borde superior de los lados, donde el pelo corto se une al largo, separando la máquina de la cabeza al final de cada pasada. Repasa cada zona dos veces desde direcciones distintas y comprueba con las yemas de los dedos: un escalón que se nota con la mano se ve con la luz.

Frena antes del degradado y deja que siga el barbero

Hay que saber dónde parar. Un degradado a piel, un perfilado limpio alrededor de las orejas y una raya marcada necesitan la cuchilla al descubierto, un ángulo firme y ver la cabeza desde atrás. Una máquina de casa con peine no hace un degradado suave. Si la nuca ha quedado desigual, no la persigas con más pasadas: cada arreglo quita un poco más y la diferencia crece. Para y pide cita, porque el barbero puede igualarlo todo al tramo más corto, y un corte algo irregular se arregla mucho mejor que uno estropeado. Mira el resultado a la mañana siguiente, con luz de día y a la distancia de un brazo, antes de decidir que hay que arreglar algo, porque la luz del baño esconde lo que el día enseña enseguida. Aparte está el remolino de la coronilla: el pelo crece ahí en varias direcciones, y sin verlo desde arriba es fácil dejar un hueco que solo notan los demás. Después, quita los pelos del cuello, limpia las cuchillas con el cepillito y engrásalas si el manual lo indica. En 044 Barbershop, en Kyiv, el corte a máquina consiste en dos longitudes de peine más un contorno perfilado o degradado, justo lo más difícil de hacerse uno mismo. En casa corta entre una visita y otra, y ven a vernos cuando quieras que revisen la nuca y el degradado desde atrás, donde tú no los ves.