Remolinos y doble coronilla: cortar el pelo que va a su aire

Remolinos y doble coronilla: cortar el pelo que va a su aire

La espiral de la coronilla y el remolino sobre la frente

El pelo sale del cuero cabelludo en ángulo, y los folículos fijan esa dirección antes de que nazcas. En la coronilla crece en espiral, y en la mayoría de las personas gira en el sentido de las agujas del reloj. La espiral te acompaña toda la vida y se nota más cuando el pelo de alrededor empieza a clarear. Algunos hombres tienen dos espirales juntas, la doble coronilla, y el pelo entre ellas se abre en una raya propia. Un remolino es una zona donde el pelo crece en contra del resto. Lo normal es encontrarlo en el nacimiento del pelo sobre la frente, donde levanta el flequillo, y a veces en la coronilla o en la nuca, donde el pelo corto se tumba hacia un lado. Un folículo no se reeduca. Años de peinarlo, dormir con gorro o fijarlo con gomina cada mañana dejan el ángulo donde estaba, y un barbero que promete arreglarlo para siempre te está contando un cuento. Un buen barbero lee el patrón de crecimiento y construye el corte a su alrededor. Antes del primer corte mira el pelo en seco, lo peina en varias direcciones y observa hacia dónde vuelve. El agua apelmaza el pelo y esconde el patrón, así que el barbero que te moja la cabeza antes de mirar empieza el corte a ciegas. Dos clientes pueden traer la misma foto y salir con cortes distintos: a uno le hacen la raya a la izquierda y al otro a la derecha, porque el remolino empuja el pelo hacia un lado concreto. Tu barbero debería decírtelo en el sillón, antes de encender la máquina.

El largo incómodo en el que el pelo empieza a ponerse de punta

Cada remolino tiene un largo con el que da problemas. El pelo muy corto, hasta un centímetro, queda pegado al cuero cabelludo sea cual sea su dirección, y la espiral solo se ve como un dibujo. El pelo largo pesa lo suficiente para caer y tapar la zona. El problema aparece en medio, entre dos y seis centímetros: el pelo ya es lo bastante largo para mostrar su dirección y todavía demasiado ligero para quedarse plano, así que se pone de punta en la coronilla o levanta el flequillo en pico. Conoces el efecto si un corte te quedó bien dos semanas y luego, cada mañana, empezó a asomar un mechón tieso detrás. La primera decisión es el largo en la zona conflictiva. O vas corto ahí, con un crop o un degradado que atraviese la coronilla, o dejas largo y peso suficientes para que gane la gravedad. Ir corto supone pasar por la barbería cada tres o cuatro semanas: el pelo crece alrededor de un centímetro al mes y enseguida vuelve al largo incómodo. La segunda opción pide paciencia y un barbero que no entresaque la zona. La tijera de entresacar deja pelos cortos dentro de la masa, y esos pelos cortos levantan al resto. La doble coronilla sigue la misma regla con más en juego, porque las dos espirales empujan el pelo en direcciones opuestas y abren un hueco entre ellas. En una doble coronilla solemos dejar la zona un centímetro más larga que el resto de arriba.

Cortar siguiendo el crecimiento y peinarlo en casa sin pelear

En el sillón, enséñale al barbero dónde se rebela tu pelo, aunque ese día esté plano. El barbero corta esa zona siguiendo la espiral, deja algo más de largo sobre el remolino para que el pelo lo cubra y coloca la raya donde el pelo se abre solo. Un remolino en la frente descarta un flequillo recto y pesado, pero te regala volumen para un tupé o un flequillo texturizado peinado hacia el lado al que ya empuja. En la nuca, un remolino que crece de lado queda mejor con un contorno degradado o redondeado, porque una línea recta marcada deja ver cada cambio de dirección. En casa, el arreglo empieza en la raíz. Mojar las puntas por la mañana no sirve de nada: moja el pelo hasta el cuero cabelludo y seca la zona con secador, primero a contrapelo y después a favor, con la boquilla apuntando a lo largo del pelo y aplanándolo con un peine o con la palma. Al enfriarse, la raíz mantiene la dirección que le diste, y el golpe de aire frío del secador acelera el proceso. Con doble coronilla, empieza por la franja entre las dos espirales: sécala y sujétala plana con la palma hasta que se enfríe. Termina con una pasta o una arcilla mate calentada entre las palmas y presiónala sobre la zona, sin arrastrarla con los dedos. La gomina y la pomada brillante pegan el pelo en mechones y dejan ver el cuero cabelludo en el remolino. Antes de irte, pide un espejo de mano y revisa la coronilla por detrás.