Mullet, cortina y flequillo texturizado: qué pedir al barbero

Mullet, cortina y flequillo texturizado: qué pedir al barbero

¿Cómo pedir un mullet moderno y acertar a la primera?

Pide los laterales cortos, la nuca hasta el cuello de la camisa y di cómo se unen: con una línea marcada o difuminados. Con esa frase el barbero ya puede trabajar, y es lo que separa el mullet moderno del de los ochenta. Decide primero la unión. El mullet desconectado deja un escalón entre los laterales cortos y la parte larga de atrás; el mullet fluido funde los laterales con el largo y el ojo no encuentra el borde. Di cuál quieres y, si lo sabes, el número de peine para los laterales, por ejemplo un 2 que sube hacia un 4. Si no sabes de números, «corto pero sin llegar a la piel» basta para empezar. Describe la parte de arriba por el resultado: «textura y volumen en la coronilla» dice más que «quítame un poco». El tipo de pelo marca cuánto largo puedes pedir atrás. El pelo grueso y liso aguanta bien el largo; el fino se queda en hebras sueltas en las puntas, así que deja la nuca más corta y la forma más limpia. El pelo rizado y ondulado va bien con el mullet, pero los rizos encogen al secarse: pide que revisen la nuca en seco y deja los laterales en degradado bajo, no a piel, porque los rizos necesitan espacio junto a las orejas. Con pelo corto, pide la versión corta: arriba lo justo para levantarlo con los dedos y atrás un largo que apenas roce el cuello. Vuelve cada cuatro a seis semanas: los laterales pierden el borde en unas tres semanas y la nuca sigue creciendo.

La cortina necesita raya en medio y largo para caer

El corte cortina es una raya en medio con un flequillo que cae a cada lado, así que el encargo tiene dos medidas: lo largo que es el flequillo y cómo acaban los laterales. Indica el largo sobre tu propia cara: a la altura de las cejas, de los pómulos o en un punto intermedio. Un flequillo demasiado corto no tiene peso para caer, así que explica que arriba debe quedar largo suficiente para hacer raya y que los laterales y la nuca se pueden igualar mientras crece. Para los laterales elige un degradado bajo, un fade o tijera hasta la oreja, y di si deben unirse a la parte de arriba. El pelo liso y el ondulado caen en cortina sin esfuerzo. El fino necesita algo más de largo arriba y poco producto, o se pega; el grueso pide que le quiten volumen con el corte, no que lo tapen con más producto. La raya merece su propia pregunta. Una entrada o un remolino delantero que tira hacia un lado se pelea con una raya central trazada a regla, y el flequillo se abre por otro sitio antes del mediodía. En 044 Barbershop, en Kyiv, el barbero puede mirar tu pelo en seco, ver dónde cae la raya por sí sola y cortar el flequillo a partir de ese punto. Una raya algo desplazada, donde el pelo la pide, queda mejor que una línea perfecta que se deshace. Peina con el pelo húmedo: busca la raya con un peine o los dedos y seca el flequillo hacia fuera de la cara.

Pide un flequillo texturizado y no lo cargues en casa

Un flequillo texturizado es una parte superior corta o media con el frente cortado en mechones, no en una sola línea recta. Pide el flequillo a una altura concreta, por ejemplo a las cejas o justo encima, cortado con las puntas de las tijeras para que los extremos se rompan en mechones sueltos, y di hacia dónde va: hacia delante o peinado a un lado. El pelo liso de densidad media o alta es el que mejor sostiene esta forma. El ondulado ya trae textura de serie y necesita menos corte. El fino pide una mano más ligera, porque texturizar de más deja el flequillo transparente: pide que rompan las puntas pero conserven el peso. El flequillo además es lo primero que se estropea, porque en pocas semanas llega a los ojos; cuenta con una visita cada cuatro a seis semanas y no cojas las tijeras en casa, donde suele acabar en una línea dura. Por la mañana sécalo en la dirección en que quieres que caiga, frota un poco de pasta mate o arcilla entre los dedos secos y pásala por los mechones; si tu pelo es resbaladizo, un spray de sal marina sobre el pelo húmedo da agarre antes. Usa menos de lo que crees. En la barbería se puede reservar el servicio de peinado, con lavado, que enseña cómo queda el corte con producto. Trae una foto del flequillo que te gusta y siéntate en el sillón: el barbero ve el largo y la caída por delante y por detrás a la vez, algo que el espejo del baño no permite.