La piel del hombre: limpiador, hidratante y protector solar

Conocer tu tipo de piel y elegir un limpiador facial suave
La piel del hombre es más gruesa que la de la mujer y produce más sebo, pero necesita lo mismo: limpieza, hidratación y protección solar. Empieza por conocer tu tipo de piel, que lleva una hora y no cuesta nada. Lávate la cara solo con agua, no te pongas nada y mírate al espejo una hora después. Brillo en toda la cara indica piel grasa. Brillo solo en la frente y la nariz indica piel mixta. Tirantez o descamación indican piel seca, y si casi todos los productos te pican o te enrojecen la cara, trátala como sensible, veas lo que veas en el espejo. Repite la prueba en otra estación: una piel grasa en julio puede volverse mixta o seca cuando encienden la calefacción. El jabón de pastilla es demasiado alcalino para la cara y el gel de ducha, demasiado agresivo, y los dos la resecan, así que compra un limpiador facial con un pH de entre 5 y 5,5: en gel para piel grasa, en crema o leche para piel seca. Lávate la cara por la noche, cuando acumula la suciedad, el sudor y el protector solar del día. Por la mañana a la piel seca le basta con agua, y la grasa aguanta un segundo lavado. Usa agua templada. El agua caliente sienta bien con el frío de Kyiv, pero arrastra la grasa de la piel y a mediodía tienes la cara tirante y descamada. Sécate a toques con una toalla limpia y cámbiala cada pocos días, porque una toalla húmeda colgada en el baño acumula bacterias.
Hidratante y SPF a diario, también en los meses grises de Kyiv
Aplica la hidratante después de lavarte, con la piel todavía algo húmeda, para que retenga esa agua. La piel grasa también la necesita, porque la limpieza se lleva el agua junto con la grasa: elige un gel o un fluido ligero con la etiqueta «no comedogénico», es decir, que no obstruye los poros. La piel seca pide una crema más densa. En Kyiv la calefacción funciona de octubre a abril y reseca el aire de pisos y oficinas, así que esos meses incluso la piel grasa puede pedir una textura más rica por la noche. Una cantidad del tamaño de un guisante basta para toda la cara. El protector solar es el paso que los hombres más se saltan, y es el que más protege frente a arrugas prematuras, manchas y rojeces. La radiación ultravioleta atraviesa las nubes, así que un día gris de noviembre también cuenta, y en junio y julio el índice UV en Kyiv llega a 6 o 7. Aplica un SPF 30 o superior cada mañana como último paso, o usa una hidratante con SPF para ganar tiempo. Usa dos tiras de protector del largo de un dedo para la cara y el cuello; una capa fina da solo una parte del SPF de la etiqueta. Si llevas barba, elige un gel o un espray, que se reparten entre el pelo mejor que una crema. Cubre las orejas, la nuca y el nacimiento del pelo: después de un corte corto, la piel que antes tapaba el pelo es la primera que se quema. ¿Pasas el día al aire libre? Reaplica cada dos horas y retíralo por la noche.
Días de afeitado, la piel bajo la barba y cuándo ir al médico
La cuchilla se lleva una capa fina de piel junto con el pelo, así que los días de afeitado piden una rutina más suave. Aféitate después de la ducha, cuando el agua templada ha ablandado el pelo, y cambia la cuchilla cada semana si te afeitas a diario, porque una cuchilla sin filo tira de la piel. Ese día sáltate exfoliantes y ácidos, usa un bálsamo sin alcohol o tu hidratante de siempre, y espera a que pase el escozor antes del protector solar. Exfolia una o dos veces por semana los días que no te afeites: el ácido salicílico (BHA) va bien a la piel grasa y ayuda con los pelos encarnados, y el ácido láctico, a la piel seca. La piel bajo la barba es la que menos atención recibe. La caspa de la barba sale de esa piel, así que lava la barba dos o tres veces por semana, aclárala bien y lleva la hidratante o el aceite para barba hasta la piel con las yemas de los dedos. Durante el arreglo de barba, el barbero ve tu piel de cerca y con buena luz, así que pregúntale por las rojeces o la descamación que hayas notado. Si el afeitado en casa te irrita la piel una y otra vez, reserva un afeitado con toalla caliente y fíjate en cómo prepara el barbero la cara; puedes repetir los mismos pasos en casa con una toalla mojada en agua caliente. Ve al dermatólogo, y sin esperar, si el acné no mejora en dos o tres meses, si las rojeces en las mejillas o la nariz no se van o si un lunar cambia de forma o de color.