Cómo secar el pelo a un hombre con secador y ganar volumen

¿Cómo debe estar el pelo antes de encender el secador?
Para peinar el pelo de un hombre con secador y ganar volumen, sigue este orden: sécalo con la toalla hasta que quede húmedo, pon el calor medio, seca las raíces a contrapelo, repasa la zona en el sentido en que quieres que caiga y termina con aire frío. El volumen nace en la raíz, y el pelo tiende a secarse con la forma que le das mientras se va el agua. Una raíz que se seca pegada al cuero cabelludo ya no la levanta ningún producto, y por eso un tupé peinado sobre el pelo empapado se cae antes de comer. Empieza con el pelo húmedo, no chorreando. Presiona con la toalla en lugar de frotar: la Academia Estadounidense de Dermatología advierte de que frotar con fuerza puede dañar el cabello, y el pelo mojado es delicado, así que deja el cepillo aparcado mientras siga empapado. La toalla y unos minutos de espera hacen la mitad del trabajo; al secador le queda el resto. Pon la boquilla estrecha que traen casi todos, el concentrador, y el aire irá donde apunten tus dedos o un cepillo pequeño con huecos. Con menos de cuatro centímetros de pelo bastan los dedos: empuja las raíces hacia arriba y hacia atrás y mantén el aire sobre ellas. A partir de cinco centímetros ayuda el cepillo, que separa cada mechón de la piel mientras el aire corre de raíz a punta. Empieza por la coronilla y avanza hacia la frente, porque el volumen se nota arriba y los laterales se rematan hacia abajo al final.
Calor medio y 15 centímetros de distancia cuidan el pelo
El calor merece respeto. La Academia Estadounidense de Dermatología afirma que el exceso de calor daña el pelo de cualquier tipo y aconseja usar poco el secador, elegir temperatura baja o media y aplicar un producto que proteja del calor. Un estudio de 2011 en Annals of Dermatology midió justo la distancia. Se secaron mechones una y otra vez con el secador a 15, 10 y 5 centímetros y se compararon con mechones secados al aire. A 5 centímetros el aire llegaba a unos 95 °C y la superficie del pelo sufrió más. A 15 centímetros y con el secador siempre en movimiento, el pelo salió menos dañado en conjunto que el secado al aire, aunque su superficie mostró más desgaste que sin secador. La lectura práctica es una mano de distancia entre la boquilla y la cabeza, un secador que nunca se queda quieto y el botón de máximo calor sin tocar. Es un único estudio de laboratorio con mechones, así que tómalo como motivo de cuidado y no como permiso para usar la potencia máxima a diario. En la silla, los barberos suelen ver un fallo: el hombre que seca solo el flequillo, el que ve en el espejo, y deja la nuca húmeda. Delante el pelo se levanta, detrás se aplasta y parece que han pegado dos cortes distintos. En 044 Barbershop, en Kyiv, tenemos el servicio de peinado, que incluye lavado, y el barbero puede enseñarte dónde colocar el secador en las zonas de la cabeza que tú no ves.
Levanta las raíces a contrapelo y fija con aire frío
Trabaja por secciones. Primero la coronilla y luego los laterales, con la boquilla apuntando hacia abajo por el pelo para que el aire vaya de raíz a punta y alise la superficie. El flequillo se deja para el final y se levanta hacia arriba y un poco atrás para un tupé, o hacia delante para un corte texturizado. Cada sección recibe dos pasadas: la primera a contrapelo para poner las raíces de pie y la segunda a favor para que el pelo se asiente en la forma que buscas. Mantén el volumen unos segundos y pulsa el botón de aire frío con el pelo todavía entre los dedos o sobre el cepillo. Philips presenta el aire frío como el último paso que fija el peinado. Detente cuando las raíces estén secas: perseguir la última humedad en las puntas es donde el calor hace daño. El pelo rizado agradece un difusor, que reparte el aire con suavidad: recoge el mechón en la mano, sécalo y no lo toques hasta que esté seco, porque tocarlo a medias suele convertir el rizo en encrespado. El producto va después del secador. Un guisante de arcilla o pasta calentado entre las palmas da agarre al volumen que has creado, mientras que una pomada pesada aplicada encima lo aplasta. Si la coronilla sigue sin subir, la causa suele estar en el corte: el pelo demasiado corto o demasiado parejo no tiene en qué apoyarse. Ven a un lavado y peinado y fíjate en el ángulo con que se coloca el secador sobre tu propia coronilla, esa que en el espejo del baño no ves.