Si llevas gafas: el corte y la barba que encajan con tu montura

La montura forma parte de tu cara, así que el corte empieza ahí
Si llevas gafas a diario, la gente ve tu cara con la montura puesta, y el barbero debería cortar para esa cara. La montura traza una línea horizontal a la altura de los ojos y divide el rostro en dos, así que el corte equilibra una imagen que ya tiene un elemento fuerte. Una montura gruesa de acetato oscuro tiene mucho peso visual. Combínala con un corte muy corto y un afeitado apurado, y las gafas se adueñan de toda la cara; algo de textura arriba o unos días de barba devuelven el equilibrio. Las monturas finas de metal o al aire casi desaparecen, de modo que el corte puede ser más nítido y contrastado, con un degradado a piel y una raya lateral marcada. La forma también cuenta. Las gafas redondas suavizan el rostro, y un corte con ángulos limpios las equilibra. Las rectangulares ya aportan ángulos, así que les va mejor una parte superior más suave y texturizada. Vigila el flequillo. Un flequillo que llega al borde superior de la montura empuja las gafas hacia abajo, deja grasa en los cristales y en una hora da un aspecto descuidado, así que mantenlo por encima de la línea de las cejas o peinado hacia atrás. Revisa también las cejas: el borde superior de la montura sigue su línea, así que los pelos largos que rozan el cristal llaman la atención, y el barbero los recorta en un minuto. ¿Has cambiado de montura, de gruesa a fina o al revés? Pide cita poco después, porque las proporciones a las que estabas acostumbrado han cambiado con ella.
Los laterales y las orejas, donde se apoyan las varillas
Las varillas de las gafas recorren los laterales de la cabeza y se apoyan en las orejas, y el corte tiene que contar con ellas. Las varillas empujan hacia fuera el pelo de más de uno o dos centímetros que cae sobre las orejas, y ese pelo se levanta en ángulo, como unas alitas sobre la montura. Por eso el barbero deja corto el pelo donde van las varillas o limpia el contorno de las orejas para que se apoyen sobre la piel. Detrás de la oreja, donde la varilla se curva hacia abajo, el barbero también deja el pelo corto, o se amontona entre la varilla y la cabeza. El pelo largo que tapa las orejas sirve igual si cae por encima de las varillas: el barbero acorta la capa de abajo y la de arriba queda plana sobre ellas. Después viene el degradado. Si la línea de transición cae a la misma altura que la varilla, aparecen dos líneas paralelas a cada lado de la cabeza y el lateral parece a rayas. Solemos subir o bajar un poco el degradado respecto a la varilla. Las patillas siguen la misma lógica. Con varillas gruesas de acetato, unas patillas cortas o medianas mantienen limpia la zona de las sienes, mientras que unas patillas largas y densas junto a una varilla gruesa se ven recargadas. Las varillas finas de metal te dan más libertad. Si solo usas gafas para leer o conducir, la regla es más sencilla: el corte tiene que verse bien sin ellas, y los laterales no deben levantarse al ponértelas. Dile al barbero cuál es tu caso antes de la primera pasada de máquina y, en cualquier caso, trae las gafas.
La barba con gafas y el momento de volver a ponértelas
La barba añade peso a la parte inferior de la cara y las gafas a la superior, así que funcionan en pareja. Una montura gruesa queda bien con una barba corta de contorno nítido o con una barba de pocos días densa, y la cara se mantiene equilibrada de arriba abajo. Una montura fina admite también una barba completa, siempre que la línea de las mejillas esté limpia; si no, la cara parece cerrada por todos lados. La forma sigue la misma regla que el corte: las gafas redondas van con una barba que marca un ángulo claro en la mandíbula, y las rectangulares con un contorno más suave y redondeado. La línea donde las patillas se unen a la barba pasa por debajo de las varillas, así que pide al barbero que mantenga esa zona ordenada y no demasiado densa, o las varillas aplastarán el pelo y dejarán una marca. En el sillón te quitas las gafas, porque el barbero no puede trabajar alrededor de las orejas con la montura en medio, y pasas casi todo el corte mirando una imagen borrosa. Pide que te las devuelvan antes de la revisión final. Con la montura puesta, el barbero ve cómo quedan los laterales bajo las varillas y recorta los pelos que sobresalen. Son dos minutos que te ahorran un mes de alitas sobre las orejas. El pelo sobre las orejas crece alrededor de un centímetro al mes, así que con los laterales cortos las alitas vuelven a las tres o cuatro semanas, y eso marca cada cuánto volver. Si también usas lentillas, dilo: el corte tiene que funcionar de las dos maneras, y el barbero lo comprobará de las dos maneras.